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Transplante de órganos y los problemas de rechazo

Si uno de los órganos no realiza de manera adecuada su función, puede estar interesado entonces en un trasplante de órganos. El fallo del órgano puede deberse a una enfermedad o a una lesión sufrida. Como veremos a continuación, al realizar un trasplante de órganos los médicos extraen un órgano en buenas condiciones (de una persona viva o muerta) y lo insertan en el cuerpo de la persona que tenía el órgano dañado.

Qué son los trasplantes de órganos

Los trasplantes de órganos también reciben el nombre de inserto. Estos procedimientos médicos son un tratamiento de características complejas que pueden llegar a salvar la vida de la persona que recibe el trasplante, pero a su vez también se corre un gran riesgo. Este método consiste en reemplazar un órgano que está en mal estado, es decir, enfermo, y no puede cumplir bien su función, por lo que ocasiona fallos en el funcionamiento del individuo, llegando así a poner la vida de la persona en peligro. Este órgano enfermo se sustituye por el mismo órgano pero proveniente de una persona que está sana, es decir, este órgano que reemplaza al anterior funcionará de manera correcta.

En los trasplantes se pueden trasplantar los órganos completos, o bien solo una parte de ellos, es decir, hay casos en los que basta con trasplantar solo una parte del órgano afectado, por ejemplo un fragmento de tejido o sencillamente un grupo de células que forman parte de él.

Cómo funcionan los trasplantes de órganos

El órgano que se trasplanta (el que procede de la persona sana) sustituye al órgano original de la persona que lo recibe, es decir, al órgano que está en mal estado. El órgano sano realizará la función del órgano que está dañado, salvando así la vida del receptor, o tal vez simplemente mejorándole la calidad de vida.

Qué se puede trasplantar

Actualmente, con lo avanzada que está la medicina, existe una gran variedad de órganos a trasplantar, al igual que de tejidos. Entre los cuales se encuentran el corazón, el intestino, el páncreas, el hígado, el riñón y el pulmón. Aunque independientemente de esto, cualquier tipo de trasplante puede producir riesgos en la persona que los recibe. Entre los más comunes encontramos la infección y el rechazo del injerto.

Cuáles son los inicios de los trasplantes de órganos

Los inicios de esta práctica médica se remontan alrededor del siglo VII a. C. Los primeros trasplantes o intentos de ello se realizaron en la India. Se cree que los inicios fueron reconstruir una nariz amputada utilizando parte de tejidos que se encuentran en la frente.

También se ha llegado a saber que alrededor del siglo XI, en China se realizaban trasplantes para reemplazar órganos dañados, administrando previamente narcóticos a los pacientes.

A pesar de estos inicios y esta predisposición para salvar vidas, existen grandes posibilidades de que una gran parte de las personas que hayan recibido los trasplantes no hayan sobrevivido, ya que por muy bien que se realizara la cirugía (aunque ni siquiera existían los instrumentos médicos de precisión que existen ahora) no se tenía ningún tipo de conocimiento acerca de los rechazos o la incompatibilidad de órganos, la existencia de diferentes tipos sanguíneos o los métodos higiénicos a realizar previos y posteriores a la operación.

Dicho todo lo anterior, ¿cuál fue el primer trasplante que se realizó de forma exitosa?

Este trasplante fue realizado por el médico boloñés Gaspare Tagliacozzi, quien por primera vez se dio cuenta de que existe la posibilidad de rechazo a la hora de recibir un órgano trasplantado.

Tipos de trasplantes

Existen cuatro tipos de trasplantes diferentes:

  • Autotrasplante o autoinjerto: su principal característica es que el donante y el receptor son la misma persona. Esto ofrece ventajas como evitar el problema de la incompatibilidad, ya que el injerto y la parte receptora son genéticamente idénticos. Como ejemplos podemos poner los casos en los que se realiza un trasplante de piel de una parte del cuerpo a otra diferente, o bien los trasplantes de médula ósea.
  • Isotrasplante: se caracteriza por que el donante y el receptor sean personas diferentes pero su dotación genética sea idéntica, por lo que las posibilidades de que exista un rechazo se reducen a minimísimas.
  • Alotrasplante: donante y receptor son individuos diferentes, genéticamente distintos, pero pertenecen a la misma especie. Es el trasplante más común (se trasplantan células, órganos y tejidos entre seres humanos). Para este tipo de trasplantes generalmente se realizan una serie de pruebas y se tienen en cuenta una serie de factores para evitar el rechazo. Además se necesita tomar medicación después del trasplante.
  • Xenotrasplante: los donantes y los receptores pertenecen a especies diferentes. Esto se usa en los trasplantes de válvulas del corazón.

Qué son los rechazos de transplante

Cuando una persona necesita un trasplante de órganos no lo puede recibir al instante, sino que se alistan en una lista de espera y generalmente deben esperar a poder recibir el órgano que necesitan durante un período de tiempo bastante largo.

Esto se debe a que primeramente hay mucha demanda, y se intentan cubrir todas las necesidades o las más urgentes. Hay gente que ni siquiera llega a recibir el trasplante porque esa persona está muy grave o padece algún tipo de enfermedad y acabará muriendo reciba el trasplante o no, por lo que en esos casos el órgano se reserva para una persona que también lo necesite pero que se encuentre en mejores condiciones de salud y así pueda sacarle provecho.

Para realizar un trasplante, previamente los médicos tienen que ver que coincidan los donantes con los beneficiarios, con el fin de disminuir los riesgos que hay ante un posible rechazo del trasplante por parte del individuo receptor.

Pero entonces, ¿qué es un rechazo?

Es un problema que pueden llegar a ocasionar los trasplantes, cuya causa es que el organismo que recibe el órgano donado, es decir, el organismo del beneficiario, niega el órgano a trasplantar, imposibilitando así que el órgano que se ha trasplantado funcione correctamente.

Después del transplante

Las personas que se han visto sometidas a una intervención quirúrgica para realizarles un trasplante de órganos están obligadas a recibir tratamiento en forma de medicamentos durante lo que les quede de vida.

El objetivo de estos medicamentos que se les administran a los pacientes es colaborar para que el organismo tenga menos posibilidades de rechazar el órgano nuevo y ocasionar fallos que pueden resultar mortales.

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