¿Qué estudiar para trabajar en un laboratorio clínico?

Trabajar en un laboratorio clínico es la forma sencilla de acceder al mundo de la salud y explorar el campo de la medicina desde el punto de vista de la investigación, prevención y diagnóstico de enfermedades. Si bien existen opciones que se ajustan a los perfiles de mayor demanda, la FP Técnico Superior Laboratorio Clínico y Biomédico es la más solicitada por quienes desean desarrollar su labor entre microscopios, tubos de ensayo, probetas y matraces.

Técnico superior en laboratorio clínico y biomédico, la titulación oficial más recomendada

Entre todas las formaciones profesionales, titularse en laboratorio clínico y biomédico simplifica el camino al momento de conseguir empleo en organismos e instituciones tanto públicos como privados. El conocimiento y habilidades obtenidas capacitan para el cumplimiento de funciones que abarcan desde el análisis de exámenes y pruebas de laboratorio, hasta el control y prevención de enfermedades gracias a la detección oportuna de virus y bacterias.

Mayor salida laboral y facilidad de estudio

La pandemia dejó en evidencia el importante déficit de este perfil profesional, aspecto que incrementa las probabilidades de encontrar empleo rápidamente una vez completado el ciclo de formación. Otra ventaja es la posibilidad de titularse en cursos online y ajustar el horario de estudio en función de la disponibilidad de tiempo, alternando la capacitación con actividades laborales o cualquier obligación. Por lo general, la formación consta de entre 13 a 15 módulos teóricos-prácticos y un periodo de prácticas FCT en empresas del sector, un total aproximado de dos años de estudios repartidos en cuatro semestres.

Opciones de estudio para trabajar en un laboratorio clínico

Aunque titularse como técnico superior en laboratorio clínico y biomédico es la opción de estudio más habitual para desempeñarse en este ramo de la medicina, existen otras formaciones académicas que brindan acceso al mercado laboral.

Médico especialista

Quienes están en posesión del grado o licenciatura en Medicina, tienen la oportunidad de especializarse en el área a través de diferentes cursos o formaciones profesionales. Entre las más destacadas figuran la capacitación en radiodiagnóstico y análisis clínicos, aunque existen opciones orientadas a la genética o anatomía patológica.

Biólogo/bioquímico

Los licenciados en Biología o Bioquímica alcanzan un perfil que encaja a la medida de las plazas laborales comunes en los laboratorios clínicos.

El biólogo o bioquímico es la figura indicada para desempeñarse como especialista en genética; sin embargo, también reúne los requisitos que demandan otros importantes puestos relacionados a biotécnica o donde se necesite un técnico de reproducción.

Auxiliar de laboratorio

Si de cursos de formación profesional rápida se trata, no cabe duda que el de auxiliar de laboratorio es el indicado. Entre todas las opciones disponibles, corresponde a la capacitación que se vincula a la práctica de manera directa. Para trabajar de auxiliar de laboratorio es necesario un grado o licenciatura en ciencia, titulaciones que confieren habilidades relacionadas al apoyo y asistencia en tareas que abarcan desde preparación y organización de materiales, hasta limpieza y mantenimiento de los equipos.

Cursar un máster para trabajar en un laboratorio clínico

Es imposible ofrecer una lista de alternativas de estudio para trabajar en laboratorios clínicos y no hacer mención del máster en análisis. Completar la formación reviste en conocimientos que despliegan un sinnúmero de plazas de trabajo. La combinación de enseñanza teórica y formación práctica, garantiza el egreso de profesionales certificados en especialidades como técnicas bioquímicas e inmunológicas, hematología y genética. El máster en análisis clínicos es igualmente capaz de desempeñar cargos ligados a la microbiología, virología y parasitología, sin apartar las vacantes que involucran técnicas elementales del área como recolección de muestras, análisis específicos y estudios bioquímicos. En definitiva, sin importar la elección, las formaciones profesionales suponen el desarrollo de habilidades o aptitudes necesarias para el cumplimiento de las tareas que demanda el análisis clínico.

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