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I+D+i: productividad y competencia

I+D+i, lo hemos visto muchas veces. Sin embargo, para aquellos que todavía no lo sepan el I+D+i significa investigación más desarrollo más innovación. No es más que utilizar las ciencias aplicadas a un campo de estudio, industrial o médico para conseguir desarrollar nuevas tecnologías. Conseguir una tecnología superior en el ámbito en el cuál estemos moviéndonos aportará grandes beneficios. Por ello se crea (o se debería crear) un departamento específico de I+D+i en cualquier ámbito.

Qué es el I+D+i

I+D+i es la abreviatura de Investigación, desarrollo e innovación, como antes se ha comentado. El desarrollo siempre ha sido un concepto fundamentalmente económico, sin embargo la investigación y la innovación hacen referencia al mundo de las ciencias y la tecnología. Poniéndolo todo en común encontramos la simbiosis perfecta para poner en contexto la ciencia pura, la ciencia aplicada y la tecnología.

En realidad se podría definir de la siguiente manera:

  • Investigación (I): es invertir con el objeto de obtener conocimientos sobre un determinado campo.
  • Desarrollo (D): aplicar los conocimientos adquiridos en la investigación para fabricar nuevos modelos de tecnologías y procesos que hagan posible ser más productivo y competitivo.
  • Innovación (i): aplicar los avances realizados durante el desarrollo para obtener más capital, que a su vez será invertido en más investigación.

De este modo se puede observar que el concepto I+D+i configura un ciclo.

Con qué fin se utiliza el I+D+i

Los fines pueden ser múltiples, además de para múltiples áreas de estudio o trabajo. El objetivo fundamental es obtener un desarrollo que promueva la productividad y la competencia. Aquí es dónde se pone de manifiesto que en realidad el desarrollo viene encaminado a ser más competitivos, concepto también puramente económico.

Aunque se suele atribuir, también por el concepto en sí, al campo de la industria y la economía, lo cierto es que se aplica a todos los campos científicos y tecnológicos. Incluso a nivel país se conceden multitud de préstamos y subvenciones con objeto de fomentar el I+D+i.

Qué es la productividad y cómo le afecta el I+D+i

La productividad se relaciona con una medida de cantidad de producción dividida entre el tiempo utilizado en conseguir esa cantidad. En una sociedad y sobre todo una actividad económica dónde prima la competencia, es importante ser productivo a todos los niveles.

Para adquirir una cierta cantidad de producción en un tiempo determinado es necesario utilizar unos recursos y en una cantidad también determinada. La única forma de conseguir mayor producción en menos tiempo (es decir, mayor productividad) sería aumentando la cantidad de recursos utilizados para ello.

Sin embargo los recursos tienen un coste. Aumentar la cantidad de recursos supone aumentar el coste, ¿cuál es la consecuencia de aumentar el coste? Pues bien, se gana en productividad pero se pierde en competitividad. Después trataremos este punto.

Para lograr ser productivo y competitivo es necesario conseguir mayor productividad con los mismos recursos, a veces incluso con menos. Para ello la única solución posible es aplicar tecnología.

La tecnología a su vez proviene de la ciencia y se retroalimenta de ésta. La ciencia produce teorías, que al ponerlas en práctica desarrollan una tecnología superior.

Aprovechando esa nueva tecnología es posible investigar más y desarrollar nuevas teorías científicas, que a su vez traerán nuevos avances tecnológicos.

De este modo se pone de manifiesto la interrelación existente entre investigación (ciencia), desarrollo (aplicación de la ciencia para avances en tecnología) e innovación (aplicación de esa tecnología para conseguir más productividad).

Qué es la competencia y cómo le afecta el I+D+i

La competencia es, dentro del ámbito económico, un concepto tan necesario como denostado. Normalmente, las economías modernas, se basan en una estructura de mercado en el cuál existen un número considerable de oferentes y otro número considerable de demandantes.

Estamos en un mercado de competencia perfecta, dado que ningún agente (oferente o demandante) tiene capacidad suficiente para influir en el mercado y fijar los precios. El precio se fija por la cantidad de oferta y demanda que pueda haber en un momento dado. La oferta y la demanda son dos fuerzas invisibles que marcan el rumbo del mercado y la economía en general.

Sin embargo para que un agente pueda acceder al mercado debe ser competitivo. Es decir, debe ser capaz de ofertar o demandar el producto al precio que marca el mercado. O incluso u precio mejor. Si no se puede realizar de este modo el mercado dejará fuera a dicho agente inexorablemente.

Dicho esto y volviendo al tema de los recursos empleados, gracias a la mejora de la tecnología es posible realizar tareas más eficientemente y lograr una mayor productividad. Al conseguir una mayor productividad se produce un ahorro importante en los recursos empleados (el tiempo también cuenta como recurso). Este mencionado ahorro se traduce en una oferta de productos a mejores precios e incluso de una calidad superior (aunque en un mercado de competencia perfecta la calidad es homgénea).

Se vuelve de nuevo a poner de manifiesto como gracias a la investigación se consigue desarrollar la ciencia, la ciencia desarrolla la tecnología y esos avances sirven para innovar en campos industriales y científicos, con el fin de conseguir una mayor productividad. Esta mayor productividad se traduce rápidamente en un aumento de competencia y los beneficios adquiridos pueden volver a ser reinvertidos en I+D+i para que el ciclo siga y siga sin parar.

Conclusiones

Hemos puesto de manifiesto la relación existente entre los componentes de la ecuación I+D+i. Hemos comprobado que en realidad estos componentes forman un ciclo. Pero hasta ahora no hemos nombrado que el I+D+i requiere fuertes inversiones iniciales y esto es precisamente lo que frena su desarrollo, tanto a nivel microeconómico como macroeconómico.

La falta de inversión en I+D+i tiene como efecto un retraso social y económico, simplemente por lo anteriormente explicado. No es posible ganar productividad sin I+D+i y sin productividad no es posible ganar competitividad. El resultado es contundente, quedaríamos fuera del mercado (cualquiera que sea el mercado al que estemos refiriéndonos).

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