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Principios de la selección natural

La selección natural fue propuesta por Darwin como método que servía para explicar la evolución biológica, y se define como el proceso por el cual se produce la adaptación de una especie en un determinado ecosistema y en unas condiciones ambientales.

Qué es la selección natural

La selección natural se torna en un cambio evolucionario en el momento en que los sujetos con unas determinadas características tienen un índice o constan de más posibilidades de supervivencia frente a otros individuos que viven en una población y estas propiedades genéticas son trasmitidas a su vez a la descendencia. En resumen o dicho con otras palabras, la selección natural es la diferencia que se basa en la supervivencia y la reproducción entre distintos tipos de genotipos, o incluso genes diferentes, a lo que podríamos catalogar como éxito reproductivo.

Esto a la par proviene de tres premisas.

La variación que hay entre los seres vivos

La primera de ellas se refería a “la variación que hay entre los seres vivos”. Cada sujeto, independientemente de la especie de la que proceda, presentaba unas variaciones o alteraciones particulares que lo hacían destacar o distinguirse del resto de los sujetos de su misma especie. Actualmente podemos afirmar con seguridad que la base genética de cada organismo es única con respecto al resto de los congéneres o especie distinta.

Para que la selección natural pueda actuar sobre un carácter genético, debe haber algo para seleccionar, es decir, tiene que haber varios alelos para el gen que crea ese carácter. Además, cuanta más variación exista del ADN, más evolución hay, pues las posibilidades de heredar ese carácter aumentan sustancialmente. Ronald Fisher demostró matemáticamente que cuantos más alelos hayan para un gen, más probabilidad hay de que uno de ellos se imponga al resto (se imponga). Esto implica que cuanta más variabilidad genética exista en una población, mayor será el ritmo de la evolución, pues de alguna manera “hay más donde elegir”. Esto se conoce como “Teorema fundamental de la selección natural de que establece y varía en cambios y transformaciones”.

Las fuentes de una variación pueden partir de dos ramas, por una parte tenemos las mutaciones naturales (cambio en una secuencia de ADN que pueden deberse a errores en la replicación del ADN, a radiaciones o sustancias químicas del medio ambiente), y por otro lado la combinación de genes en el proceso de meiosis (Cabe recordar que cada cromosoma de un par homólogo se mueve independiente en él. Por ello, los 23 pares de cromosomas que tienen los humanos son capaces de generar hasta un total de 8,4 millones de combinaciones de genes, cada una distinta. También durante la meiosis ocurre otro proceso, el cruzamiento. Este aumenta aún más la cantidad de genotipos distintos que pueden darse lugar de forma hereditaria). Sumándose a esto los motivos que causan una variación genética son tales como la mezcla fortuita de genes o la recombinación de cromosomas mencionada anteriormente.

Todas las especies eran capaces de generar más descendientes

La segunda premisa darwinista aseguraba que “todas las especies eran capaces de generar más descendientes de los que el medio podía mantener con vida, hablando propiamente sobre recursos”. Toda la descendencia no lograba desarrollarse y alcanzar la plena madurez. Gran cantidad eran devoradas por los diferentes depredadores o bien morían por no encontrar alimento o por la simple carencia del mismo. Darwin halló un mecanismo natural que actuaba entre la ilimitada fecundidad de los seres vivos y los justos recursos que se encargan de sustentarlos. Dicho proceso debía actuar por la erradicación de gran parte de las variaciones y quedándose únicamente con aquellas de los individuos que lograban sobrevivir y como consiguiente reproducirse.

La naturaleza es sabia, por tanto y en conclusión es más que capaz de abastecer a los suficientes individuos como para que continúe un ciclo biológico en cierto ecosistema, y de mantener en funcionamiento la cadena trófica por la que los seres vivos se rigen.

Por tanto y como se ha dicho primeramente, los individuos que sobreviven no son los más fuertes o resistentes sino los que mejor se adaptan al medio.

Véase sino el ejemplo de las mariposas, las cuales encontrábamos en dos colores, unas blancas y otras marrones. Ambas se disponían en los troncos de los abedules, las blancas por la coloración más clara del abedul conseguían un mejor camuflaje, y los depredadores podían localizar mejor a las más oscuras, reduciendo su número y haciendo aumentar proporcionalmente la población de mariposas blancas. Al cabo de un tiempo la contaminación ennegreció los troncos y la mariposa expuesta resultó ser la blanca, por tanto el efecto fue el contrario.

Selección natural

Como tercera premisa Darwin por fin logró dar con el concepto de selección natural, el cual ya hemos ido despedazando y analizando durante todo el artículo.

Entre otras premisas no tan principales pero tampoco secundarias podríamos incluir

  • Los cambios producidos en las especies a lo largo del tiempo no tienen un fin o un límite sino que son graduales y se encuentran en un cambio continuo que proseguirá en el futuro en todas las especies que por hoy conocemos, aunque hay que resaltar que no todas van al mismo ritmo.
  • Las especies provienen de un antepasado común, ¿esto qué significa?, pues esto supone que aquellos grupos de individuos o poblaciones las cuales guardan un parentesco razonable están emparentados.

Darwin pensó que en el puzzle que suponía ser la evolución faltaban piezas, por eso planteó la teoría del pangénesis, poco antes de fallecer, esta teoría resultó ser totalmente errónea pero su constancia y dedicación aportaron increíbles datos a la ciencia derrotando al lamarkismo.

“Si las especies han descendido por grados de otras especies, ¿por qué no encontramos en todas partes innumerables formas de transición?, ¿por qué no está toda la naturaleza confusa en lugar de estar las especies bien definidas como lo vemos?… Pero, como según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número incontable en la corteza terrestre?… ¿Por qué pues, cada formación geológica y cada estrato no están repletos de estos eslabones intermedios?. La geología seguramente no revela la existencia de tal serie orgánica delicadamente gradual, y es esta quizá la objeción más grave y clara de mi teoría.”

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-Charles Darwin.

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