Poner vacunas a tus hijos: ventajas y desventajas

Probablemente se trate de una de las decisiones más importantes que tomaremos en nuestra vida: ¿debo vacunar a mi hijo, y sobre todo, hacerlo de acuerdo con el calendario recomendado? Existen, como posiblemente sepas, mucha información de grupos que fomentan y desalientan la vacunación en los niños. Si bien parte de lo que se dice […]

Probablemente se trate de una de las decisiones más importantes que tomaremos en nuestra vida: ¿debo vacunar a mi hijo, y sobre todo, hacerlo de acuerdo con el calendario recomendado? Existen, como posiblemente sepas, mucha información de grupos que fomentan y desalientan la vacunación en los niños. Si bien parte de lo que se dice es francamente falso (motivado en su mayoría por creencias y mitos sin ningún tipo de fundamento científico), verdaderamente nos encontramos ante un problema bastante complejo.

Poner vacunas a tus hijos

Por un lado, como opinan la mayoría de pediatras y expertos en salud, en realidad las vacunas son verdaderamente una defensa maravillosa contra una amplísima diversidad de enfermedades infecciosas. Gracias a ellas, muchas de las enfermedades infecciosas que podrían afectar gravemente a la salud de nuestros hijos (que incluso matarían a millones de niños al año en todo el mundo), han sido efectivamente erradicadas en humanos.

Por otro lado, debemos tener en consideración algo fundamental: ninguna vacuna puede ser cien por cien segura o efectiva. Tal es así que muchos padres cuentan auténticas historias de pesadilla sobre lo que le sucedió a su hijo/a casi inmediatamente después de habérsele administrado una vacuna. Sin embargo, tanto sea de una u otra forma, esto es todo lo que debes saber sobre las vacunas…

Hay algunas personas que pueden no ser vacunadas por razones médicas: Por ejemplo, pueden tener sistemas inmunes comprometidos; pueden tener alergias a algunos de los ingredientes presentes en la vacuna; pueden ser demasiado jóvenes, o estar demasiado enfermos… En la batalla médica contra las enfermedades y con aquellas afecciones que sí pueden prevenirse, es evidente que como ciudadanos debemos hacer todo lo posible para protegernos.

Principales ventajas de vacunar a nuestros hijos

Las enfermedades infecciosas, es cierto, rara vez tienden a desaparecer por completo, dado que no existe una forma biológica, cien por cien confiable, de llevar a la extinción a cada célula portadora de dicha enfermedad. Pero, también es cierto, las vacunas ofrecen la posibilidad de reducir a cero el número de casos de esa determinada enfermedad en humanos, erradicándola de forma prácticamente efectiva.

De esta manera, en ausencia de cualquier tipo de inmunidad, una enfermedad infecciosa y contagiosa pasaría de persona a persona fácilmente. Y si los síntomas de ésta pueden poner en peligro la vida del enfermo, es evidente que habrá una pérdida masiva de vidas humanas, que acompañará a la propagación de dicha enfermedad. Incluso en enfermedades aparentemente comunes y poco peligrosas, como el sarampión, la varicela o la tos ferina, históricamente han provocado miles de muertes por año.

Incluso la varicela, antes de que se desarrollara la vacuna, provocaba la muerte de unas 100 personas por año. Pero, por suerte, las vacunas cambiaron todo esto. Se convierten, en definitiva, en la herramienta número uno de la humanidad en la guerra contra las enfermedades infecciosas prevenibles.

Así, si la tasa de inmunidad contra una determinada enfermedad es superior al 95 por ciento, la ciencia ha demostrado que, en realidad, es poco probable que una única persona infectada transmita esa enfermedad a muchos otros individuos. Por tanto, los brotes se pueden suprimir o incluso eliminar por completo, pero siempre y cuando el 95 por ciento o más de la población sea inmune.

Ventajas de poner vacunas a los niños

Por este motivo es importantísimo que la tasa de vacunación para todas las enfermedades infecciosas prevenibles sea lo más elevada posible. De esta forma, si se alcanza el 97 o el 99 por ciento, aquellos que no pueden ser vacunados por razones médicas tendrían casi la garantía de no infectarse nunca. Cada vacuna no solo protege al que se vacuna, sino también a los no vacunados. Pero con tasas incluso del 91%, es posible que sí surjan brotes.

La población que más sufre suele ser la que no es capaz de defenderse, y en este grupo nos encontramos no solo a las personas con sistemas inmunes comprometidos, sino a los bebés que, por el momento, son demasiado pequeños como para poder recibir la vacuna de una determinada enfermedad prevenible.

Y los riesgos de la no vacunación son más que evidentes, como se ha demostrado en los últimos años, cuando algunas enfermedades infecciosas que se creía controladas han empezado a repuntar entre los más pequeños. Es el caso de la tos ferina, una enfermedad que estuvo al borde de la erradicación, pero que todavía hoy continúa infectando a decenas de miles de personas cada año. Y es una enfermedad peligrosa, en tanto en cuanto puede producir inflamación cerebral (lo que ocasiona daños permanentes), y la muerte, principalmente entre aquellos bebés que aún son pequeños para poder recibir la vacuna.

Dicho de otra forma: si tienes un recién nacido en casa y permites que personas -o niños- no vacunados se acerquen al bebé, literalmente estarás arriesgando su vida. De hecho, las estadísticas son claras en este sentido: numerosos niños menores de 1 año mueren anualmente porque contrajeron una enfermedad prevenible por vacunación, a través por ejemplo del contacto con un hermano no vacunado (o un amigo de un hermano).

Más que hablar de desventajas, es evidente que las ventajas que ofrece la vacunación como forma de prevención aporta muchísimos más beneficios. No obstante, es posible que algunas personas tienden a no vacunar a sus hijos por temor a que experimente algunos efectos no tan positivos, como:

  • Erupción en el lugar de la inyección, que puede estar acompañado de fiebre, llanto, náuseas y vómitos.
  • Podría comenzar a manifestar síntomas de autismo, incluyendo contacto visual disminuido, falta de respuesta a los sonidos, a las voces o a cuando lo llamen por su nombre, o incluso la pérdida de habilidades adquiridas previamente.
  • Pueden experimentar convulsiones.

Aunque pueden darse algunos casos de efectos secundarios tan graves, en su gran mayoría lo único reseñable son la inflamación del lugar donde se ha administrado la inyección, la fiebre y los vómitos.

Sin embargo, existe bastante controversia relacionada con las vacunas y el autismo. Por el momento, uno de los estudios más grandes jamás realizado sobre las tasas de autismo en individuos vacunados versos no vacunados mostró realmente que los individuos no vacunados presentaban un 7% más de probabilidades de desarrollar autismo, en comparación con sus homólogos vacunados.

En realidad las reacciones adversas graves son poco frecuentes, y las muertes causadas por las vacunas son muy raras. Por tanto, todas las personas que puedan vacunarse deben hacerlo. No solo protegerás a tu hijo, sino a todos los demás.

Curso de Creación Web
¡Aprende a CREAR y MONETIZAR tu sitio web con Tendenzias!
+ 100Mde lectores al año
+ 1.8M de euros
+ 15 años de experiencia
Te ofrecemos nuestra experiencia para que logres montar tu web y comenzar a monetizarla desde cero.
¡Quiero Aprender!
Poner vacunas a tus hijos: ventajas y desventajas
4.50 / 5
4.50 - 12 Votos

También te puede interesar