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Meteorología

Actualmente vivimos rodeados de información meteorológica, pero no siempre conocemos la ciencia que se encuentra detrás de los datos climáticos que día a día se transmiten a través de los medios de comunicación.

Crédito: Zanthia (Flickr)

¿Qué clase de ciencia es la meteorología? Como sabemos, la meteorología es el estudio de la atmósfera terrestre. En general, puede decirse que es una disciplina que se desprende de la física, específicamente de la geofísica (el estudio del planeta Tierra).

Dentro de la ciencia de la meteorología, podemos encontrar diversas ramas de estudio específico:

  • Climatología: que estudia el estado medio de la atmósfera y su evolución a largo plazo
  • Aerología: que estudia la estructura de la atmósfera libre en las capas más elevadas y alejadas de la actividad humana
  • Meteorología dinámica: que estudia las leyes físicas de los movimientos de la atmósfera y la relación de estos movimientos con diversos aspectos del tiempo climático
  • Meteorología sinóptica: o ciencia del tiempo propiamente dicha, que estudia los fenómenos meteorológicos dados en un momento dado con el objeto de establecer previsiones meteorológicas de corto plazo

Crédito: Ennor (Flickr)

Ahora bien, existen conceptos físicos dentro de la meteorología que suelen repetirse en todas sus ramas y son elementos muy importantes para la ciencia meteorológica, conceptos que a nosotros nos pueden resultar cotidianos.

La temperatura, la dirección y velocidad del viento, la altura de las nubes y la nubosidad, la probabilidad de precipitaciones son datos climatológicos muy importantes no sólo para nosotros, sino para un sinfín de actividades, como económicas, aeronáuticas o militares.

Para poder establecer previsiones meteorológicas los elementos más importantes son:

1) La presión atmosférica:

Crédito: Wikimedia Commons

La presión atmosférica no determina el tiempo, pero sus variaciones son muy significativas. Una presión que disminuye rápidamente (nos 2 mb por hora) es signo de precipitaciones y de tempestad.

Una presión que aumenta muy rápidamente después de un período de mal tiempo es generalmente seguida, al cabo de unos días, de un nuevo empeoramiento del tiempo.

Por el contrario, una presión que sube lentamente y queda estabilizada durante algunos días puede dejar prever un cierto período de buen tiempo.

2) La temperatura:

Crédito: sarah sosiak (Flickr)

La temperatura que generalmente vemos marcada en los informes climáticos corresponde a la temperatura del aire donde se sitúa la estación meteorológica. Muchas veces estas estaciones se encuentran alejadas de donde estamos, o del centro urbano donde suele transitar la mayoría de los televidentes.

Por eso también se incluye la “sensación térmica” que es el resultado de la forma en que la piel percibe la temperatura de los objetos y de su entorno, la cual no refleja fielmente la temperatura real de dichos objetos y entorno.

3) La humedad:

Crédito: Nannydaddy (Flickr)

La humedad que vemos manifestada en un porcentaje determinado (%), es la humedad relativa del aire que se mide a través de higrómetros y psicrómetros.

Lo que se mide en estos casos es la cantidad de vapor de agua presente en el aire. La humedad relativa es la relación porcentual entre la cantidad de vapor de agua real que contiene el aire y la que necesitaría contener para saturarse a idéntica temperatura.

Por ejemplo, una humedad relativa del 70% quiere decir que de la totalidad de vapor de agua (el 100%) que podría contener el aire a esta temperatura, solo tiene el 70%.

4) La velocidad y dirección del viento:

Crédito: Richard Parmiter (Flickr)

Para medir la velocidad que adquiere el viento, se utilizan anemómetros. Los aumentos repentinos de la velocidad del viento durante un tiempo corto reciben el nombre de “ráfagas“.

Los vientos fuertes de duración intermedia (aproximadamente un minuto) se llaman “turbonadas”. Los vientos de larga duración tienen diversos nombres según su fuerza media, desde “brisa”, a “temporal”, “tormenta”, “huracán” o “tifón” si son más fuertes.

La dirección del viento, para los meteorólogos, es la dirección desde donde sopla el viento. Es indicada por una veleta, constituida generalmente por dos láminas de metal ligero que forman entre ellas un ángulo de 15º a 25º, fijadas por uno de sus extremos a un eje vertical.

5) Las precipitaciones:

Crédito: Tom Wicker (Flickr)

Las precipitaciones se miden a través del pluviómetro o pluviógrafo. Un pluviómetro consta de un recipiente de metal cilíndrico, que contiene el agua que cae de la lluvia, con una abertura determinada del orden de los 200 cm3. Así cuando la lluvia cae en el colector, la probeta graduada nos da directamente la altura en milímetros.

A través de períodos de observación largos, que implican décadas de registros, se sabe qué meses son más lluviosos y cuáles más secos en una región determinada. Estas constantes a veces pueden verse afectadas por fenómenos climáticos de mayor envergadura, como el Niño, la Niña, o el calentamiento global.

6) La nubosidad:

Crédito: kevindooley (Flickr)

Se denomina altura de las nubes a la altitud por encima del suelo de la cara inferior de la nube más baja. Es decir, a qué altura se encuentra la primer nube. Esto es muy importante para, por ejemplo, el aterrizaje de los aviones.

La altura de las nubes se puede medir gracias al método trigonométrico utilizando un teodolito, equipado con una célula fotoeléctrica. Un proyector instalado en una distancia conocida envía impulsos luminosos a la vertical con cierta frecuencia. La célula fotoeléctrica sólo reacciona a estos impulsos con cierta frecuencia, la misma que la del proyector. La luz se refleja si encuentra una nube.

La nubosidad se expresa en octas, u octavos de la bóveda celeste. Ésta es dividida en 8 partes por el operador, quien evalúa entonces el número de esas partes que están cubiertas por las nubes. De este modo se puede estimar el rango de visibilidad del observador.

La nubosidad es máxima en invierno y mínima en verano. Durante el día suele ser máxima alrededor de las 14 horas, momento de máxima ascendencia del aire. Si se considera la latitud, las zonas de máxima nubosidad están en la zona ecuatorial y entre los 60 y 70º, las de mínima nubosidad hacia los 35º y las regiones polares.

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