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Qué es la Serendipia | Suerte o Ciencia

En este artículo, os traemos la colaboración especial de D. Jorge Poveda Arias, biólogo, científico y experto en nutrición. Esperamos que os guste tanto como a nosotros y que sea la primera de muchas colaboraciones.

Serendipia: ¿ciencia o suerte?

La serendipia se define según la RAE como “hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. Por lo que se refiere a la ciencia, nos sorprendería la gran cantidad de descubrimientos científicos, algunos muy relevantes para nuestra vida diaria, que no son más que el resultado de esta “suerte” en la labor de investigación de los científicos. Este texto pretende mostrar alguno de estos hallazgos, intentando siempre destacar la importancia que la ciencia tiene en nuestra vida; descubrir algo de forma fortuita necesita a su vez resolver gran cantidad de preguntas a su alrededor: ¿cómo ha ocurrido? ¿por qué? ¿qué significa? ¿cuáles son sus aplicaciones?…

Arquímedes y su principio

El primer ejemplo, y más famoso, de la serendipia lo encontramos en Arquímedes 250 años a.C., desarrollando el Principio de Arquímedes. Esto ocurrió gracias a que se dio cuenta de que al introducirse en la bañera el nivel del agua subía, formulando que “un cuerpo sumergido en un fluido recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja”, principio que utilizó para conocer el volumen de la corona de su monarca y poder calcular su densidad, al saber su peso, con el fin de determinar si era realmente de oro o el rey había sido engañado por el artesano y había utilizado otros metales en su elaboración.

Isaac Newton y la fuerza de la gravedad

Posteriormente, en 1666, Isaac Newton centró las bases para la formulación de la Ley de Gravitación Universal al observar como caía una manzana del árbol, señalando que la fuerza de la gravedad entre dos objetos es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de la distancia que los separa. También en el campo de la física, en 1895 Wihelm Roentgen estudiaba el efecto de descargas eléctricas en el interior de un tubo al vacío observando, por casualidad, como en oscuridad empezaba a brillar un trozo de papel cercano al tubo, el cual, de forma totalmente fortuita, presentaba un compuesto denominado platino-cianuro de bario. Nacían los rayos X, capaces de atravesar cuerpos opacos.

Edward Jenner y las vacunas

En el campo de la medicina la serendipia ha sido también de gran ayuda. En 1796 Edward Jenner desarrolla el concepto de “vacuna”, en concreto contra la viruela, al observar como las mujeres que ordeñaban a vacas infectadas por la viruela bovina presentaban vesículas en las manos, pero no se veían afectadas por la viruela humana, ¡se habían inmunizado!.

Horace Wells y el gas de la risa

En 1844 Horace Wells visita un circo ambulante que presenta como su atracción principal el someter a uno de los espectadores al efecto de un “gas de la risa”, en concreto el protóxido de nitrógeno. Durante el espectáculo el hombre bajo los efectos del gas se golpeó fuertemente la cabeza sin mostrar ningún signo de dolor, dándose cuenta al instante Wells del efecto anestésico que tenía esa sustancia. No patentó su descubrimiento, pues dijo que “verse libre de dolor tendría que ser gratuito”.

Pasteur y las bacterias

También dentro de este campo, Pasteur en el año 1880 se encontraba estudiando el cólera aviar descrito por él (Pasteurella multocida) cuando al inocular a unas gallinas con su bacteria observó como no morían. Al preguntarse la razón de ello descubrió que su ayudante no había cuidado el cultivo de bacterias y estaban débiles. Inoculó entonces a las mismas gallinas con bacterias sanas y observó que no se veían afectadas por la enfermedad. Nacía el concepto de “vacuna viva atenuada”, que también le sirvió a Pasteur para el desarrollo de la vacuna antirrábica.

Alexander Fleming y los antibióticos

De forma similar, en el año 1928 Alexander Fleming se encontraba investigando un tratamiento contra Clostridium perfringes, agente causal de la gangrena gaseosa, cuando, por accidente, estornudó sobre varias placas de cultivo con el patógeno. Sus fluidos provocaron la muerte del patógeno, encontrando como en nuestras mucosas existe una enzima antimicrobiana muy potente. Años más tarde, en 1928, Fleming investigaba con otra bacteria, Staphylococcus aureus, observando como, de casualidad, una de sus placas se había contaminado con esporas de algún hongo que estaba creciendo y matando a la bacteria patógena. El hongo era Penicillium chysogenum y estaba matando a la bacteria al producir el antibiótico penicilina.
“La ciencia que no es divulgada hacia la sociedad es como si no existiera”.

Referencias bibliográficas y más información:

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  • Marletta, M. A. (2017). Serendipity in Discovery: From Nitric Oxide to Viagra 1. Proceedings of the American Philosophical Society, 161(3), 189-20
  • McCay‐Peet, L., & Toms, E. G. (2015). Investigating serendipity: How it unfolds and what may influence it. Journal of the Association for Information Science and Technology, 66(7), 1463-1476.
  • Roberts, R. M. (1989). Serendipity: Accidental discoveries in science. Serendipity: Accidental Discoveries in Science, by Royston M. Roberts, pp. 288. ISBN 0-471-60203-5. Wiley-VCH, June 1989., 288.
  • Roediger III, H. L. (2016). 30 Serendipity in Research: Origins of the DRM False Memory Paradigm. Scientists Making a Difference: One Hundred Eminent Behavioral and Brain Scientists Talk about Their Most Important Contributions, 144.
  • Yaqub, O. (2018). Serendipity: Towards a taxonomy and a theory. Research Policy, 47(1), 169-179.

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