La historia no contada sobre un pequeño disco de silicio que yace en la Luna

El 20 de julio de 1969, el astronauta Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna. Dejó una huella en el polvo lunar de esa primera pisada. Pero lo que pocos saben es que a unos pocos pasos de esa huella, bajo el mástil de la bandera que plantó Armstrong yace un bolsa […]

El 20 de julio de 1969, el astronauta Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna. Dejó una huella en el polvo lunar de esa primera pisada. Pero lo que pocos saben es que a unos pocos pasos de esa huella, bajo el mástil de la bandera que plantó Armstrong yace un bolsa de paño, y dentro de ella hay algunos emblemas, medallas, y algunas cositas más. Pero lo importante es una pequeña caja envuelta en una funda metálica que también se dejó allí, que dentro tiene un disco de silicio del tamaño de una moneda.

En ese disco se grabaron 73 mensajes con letras de un cuarto del tamaño de un cabello humano. Es tan pequeño y está tan oculto que puede pensarse que es insignificante, y ha sido olvidado. Pero gracias Tahir Rahman, físico e historiador de la exploración espacial, lo podemos conocer ahora en el libro que ha publicado: We Came In Peace For All Mankind: The Untold Story Of The Apollo 11 Silicon Disc.

Rahman, es un coleccionista de todo tipo de cosas que tienen que ver con la misión Apolo 11, y hace poco dio con un duplicado del disco de silicio dejado en la Luna. “Cuando conseguí un disco para mi colección”, le contó a Space.com, “descubrí que tan sólo era mencionado en uno o dos renglones de algún libro de historia”. Así que quizo averiguar su historia, y darla a conocer al mundo.

Al parecer, luego de decidir que plantarían la bandera estadounidense en la Luna, y cuando ya habían decidido también lo que diría Armstrong al llegar: “venimos en paz de parte de toda la humanidad”, el departamento de estado de USA autorizó a la NASA a solicitar mensajes de buena voluntad a los líderes de todas las naciones del mundo que sería llevados y depositados en la Luna.

Eso fue tan sólo un mes antes del lanzamiento, así que la NASA no sabía muy bien cómo almacenar esos mensajes a tiempo. 116 países fueron contactados, pero tan sólo 73 respondieron a tiempo.

Para ver cómo y dónde grabar ese mensaje, la NASA contrató a la compañía Sprague Electric, que ya había construido diversos componentes de la nave de la Apolo 11.

Pero este contrato era único, requería materiales nuevos, una nueva invención, en tan sólo tres semanas.

Pero Sprague creó un dico de silicio puro de 3.80 cm, y también diseñó la forma de inscribir en él mensajes microscópicos, y como si fuera poco lo entregaron una semana antes del lanzamiento. Y no sólo había mensajes de texto en diferentes idiomas, sino también dibujos.

El disco fue guardado en una cajita similar a una de maquillaje femenino, y luego puesta en una bolsa con otros elementos conmemorativos.

En el 20 de julio Armstrong y Aldrin descendieron en la Luna con la nave, y el primero tuvo tan sólo dos horas y media para explorar el terreno, recolectar 50 rocas lunares y colocar algunos instrumentos científicos.

Tanto tuvieron que hacer que se olvidaron de esa bolsita con los elementos conmemorativos. Recién lo recordaron cuando estaban subiendo de vuelta a la nave; el tiempo apremiaba así que lo dejaron así nomás, sin ceremonias, ni emplazamientos especiales… lo dejaron donde cayó, incluso se contó luego Aldrin que Armstron empujó la bolcita con el pie para acercarlo más a la bandera..

Rahman reproduce en su libro los 73 mensajes que fueron impresos en el disco, así podremos saber sobre una de las ideas más intersantes de ese viaje, la de llevar a la Luna la paz del mundo, mensajes de buena voluntad de 73 naciones que cayeron en el olvido, que por el apuro de aquellos tiempos no tuvieron la difusión que su importancia merecían.

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