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La búsqueda del amor ideal es una adaptación evolutiva

El amor verdadero es encontrar esa persona especial. Según la antropología tradicional esa búsqueda es una adaptación evolutiva. Los humanos, dice, somos una especie naturalmente unida de a parejas. ¿Pero es así? Veamos.

Los humanos nacemos tres meses antes de tiempo, ya que al evolucionar para caminar erectos la pelvis femenina ha cambiado y los bebés tienen que salir de dentro de la madre antes de que la cabeza crezca demasiado.

Como resultado, los bebés humanos nacen neurológicamente sin terminar; no se pueden sentar o agarrar, no pueden hacer mucho. Por necesidad, los humanos adultos han evolucionado para responder a los llantos y balbuceos de los infantes.

La carga de la crianza de los bebés es tanta, dice la antropología, que requiere de dos padres para ocuparse de que el niño llegue a crecer bien. Las mujeres se ocupan de sus hijos porque lo han cargado en su interior por nueve meses y lo han dado a luz, otorgándole al niño la mitad de sus genes.

Los hombres sólo ayudarían si están en una relación monógama y el hombre puede asegurarse la paternidad del niño. Los hombres sólo se involucran si están seguros de que es su propio bebé.

Pero lo cierto es que a recorriendo todas las culturas conocidas a lo largo del mundo y de la historia, el ser humano no ha sido siempre monógamo, ni la familia ha estado siempre configurada del modo occidental tradicional.

La antropóloga Sarah Blaffer Hrdy, de la Universidad de California, mantiene que el escenario de los humanos monógamos es anticuado y probablemente basado en lo que la cultura occidental cree que está bien.

Hrdy sostiene que hay otras, incluso mejores, formas de criar a los bebés. En su libro Mother Nature (Ballantine Books, 2000) dice que los humanos son en realidad una especie que cría de forma cooperativa. Lo que significa que la crianza de los bebés es realizada por un grupo de gente, no sólo por una pareja. Tan sólo en nuestra historia más reciente la crianza ha recaído en mamá y papá, si bien menos que antes, pero generalmente cuentan con ayuda de abuelos, tíos, etc dependiendo de las cultura.

Realmente, dice Hrdy, no hay una necesidad evolutiva ni antes ni ahora para la monogamia, que tan sólo es algo cultural en el hombre, no biológico.

En el registro antropológico hay cientos de ejemplos que quitan del centro a la pareja monógama. Hay culturas en la que el padre no importa, el niño es criado por la madre y sus hermanas, y al hombre adulto asociado era el tío. Hrdy dice que el mejor grupo de crianza son justamente las hermanas de la madre.

Pero también los ancianos del grupo, los padres de la madre entre ellos, eran quienes criaban a los niños en diversas culturas.

Hoy en día, incluso, es la familia extendida la que ayuda en la crianza en la mayoría de las culturas, la occidental incluida.

Así que el amor verdadero, la búsqueda de esa pareja ideal, es una búsqueda cultural, algo reciente. No está dictado por la biología.

Fuente: Livescience

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