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Historia de las enfermedades: La sífilis

En la siguiente colaboración de D. Jorge Poveda Arias, nos adentramos en la historia de una de las enfermedades de transmisión sexual más conocidas.

Enfermedades de transmisión sexual

En la actualidad, cada vez son más los casos nuevos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) dentro de la población joven. La falta en el uso de medios de protección frente a este tipo de enfermedades, junto al desconocimiento, muchas veces total, del riesgo que se corre, hace que muchos autores hablen a día de hoy de una posible “epidemia”, en este sentido. Al hablar de ETS graves, la primera que nos viene a la mente es el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) producida por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), pero existen otras muchas enfermedades que pueden llegar a ser mortales, aun no siendo provocadas por virus.

La sífilis, historia

La sífilis es una ETS causada por una bacteria espiroqueta llamada Treponema pallidum (subespecie pallisum), cuya transmisión está directamente relacionada con el contacto sexual.

Con respecto a su origen, existen varias hipótesis que pretenden explicar cómo ocurrió la primera epidemia de la enfermedad en Europa, en el año 1494. Por un lado, la hipótesis precolombina indica que el origen de la enfermedad se sitúa en Asia y que ya estaba presente en Europa antes de la llegada de Colón a América, pero que sus síntomas se confundían y registraban con los de la lepra, fue a partir del cruce entre las cepas del Viejo Mundo y del Nuevo Mundo ocurrieron mutaciones y variaciones en las manifestaciones clínicas, aumentando la sífilis venérea. Por otro lado, la hipótesis unitaria sitúa el origen en África; mientras que la teoría colombina indica que la sífilis se originó en el Nuevo Mundo y fue traída a Europa por la tripulación de Colón, ya que únicamente ocurrieron epidemias en el Viejo Mundo. La primera de ellas la situamos en Nápoles, en el año 1494, y desde ese momento hasta el siglo XIX la cantidad de personas afectadas y muertes por la enfermedad fue elevadísima por toda Europa. En el año 1901 se consigue la síntesis de un compuesto eficaz contra la enfermedad, a partir del arsénico, y en 1944 comienza el uso de la penicilina, reduciendo enormemente su incidencia.

En España, la presencia de la enfermedad entre la población joven aumenta año tras año, desde los 4 casos por cada 100.000 habitantes en el año 2006 hasta los 12 casos que encontramos en la actualidad.

Información sobre la sífilis

La bacteria puede llegar a vivir dentro de nuestro cuerpo durante décadas, ya que se recubre de proteínas del hospedador, pasando desapercibida por el sistema inmune. La enfermedad pasa por cuatro etapas clínicas. En la sífilis primaria, tras hasta seis semanas de incubación, aparece una úlcera abierta e indolora en el lugar del contagio, como pueden ser los órganos genitales o la boca, llamada chancro, a las pocas semanas la úlcera desaparece pero los fluidos que ha expulsado durante ese tiempo son extremadamente contagiosos. Posteriormente, surge la sífilis secundaria, con la aparición de pápulas (pequeños abultamientos de la piel) rosáceas en manos y pies (llamados clavos sifilíticos), heridas en las mucosas y lugares cercanos al chancro, fiebre, malestar general y cefaleas. Esta fase puede durar meses y, tanto los clavos como las lesiones, son extremadamente contagiosas. Tras ello, surge la sífilis latente, en la cual el enfermo da positivo en los análisis de la enfermedad, pero no presenta síntomas aparentes. Y por último, la sífilis terciaria o letal, que incluye a la neurosífilis y a la sífilis cardivascular. En la primera de ellas, la bacteria afecta al sistema nervioso, causando descoordinación del movimiento, cosquilleo continuo por todo el cuerpo, incontinencia fecal y la afectación de ojos y oídos; mientras que en la segunda, la bacteria provoca la necrosis e inflamación de la aorta, principal arteria del cuerpo humano.

Su diagnóstico se realiza normalmente mediante muestras de sangre, donde se buscan los anticuerpos que nuestro cuerpo produce frente a la bacteria. La transmisión de la enfermedad ocurre principalmente por contacto sexual (a través de los fluidos infectados), aunque la transmisión desde una madre infectada al bebé a través de la placenta también es importante, siendo los besos y las transfusiones de sangre (se analizan muestras y la bacteria muere sin estar en contacto con un cuerpo) las vías menos representativas hoy en día.

Es muy importante concienciar a la población de la importancia de las ETS en nuestras vidas. Las personas no vemos el peligro hasta que sufrimos de lleno las consecuencias de nuestra falta de cuidado y protección.

La ciencia que no es divulgada hacia la sociedad es como si no existiera

Referencias bibliográficas y más información:

  • Brown, D. L., & Frank, J. E. (2003). Diagnosis and management of syphilis. American family physician68(2), 283-290.
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  • Radolf, J. D., Deka, R. K., Anand, A., Šmajs, D., Norgard, M. V., & Yang, X. F. (2016). Treponema pallidum, the syphilis spirochete: making a living as a stealth pathogen. Nature Reviews Microbiology14(12), 744.
  • Radolf, J. D., Tramont, E. C., & Salazar, J. C. (2015). Syphilis (Treponema pallidum). In Mandell, Douglas, and Bennett’s Principles and Practice of Infectious Diseases (Eighth Edition)(pp. 2684-2709).

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