Escrito por Tendenzias

Agua dulce y agua salada: importancia para los seres vivos

El agua es un elemento líquido, cuya molécula está compuesta por un átomo de oxígeno y dos átomos de hidrógeno (H2O). Puede ser dulce o salada y es de vital importancia para los seres vivos ya que es el componente principal de la mayoría de los organismos.

Características del agua

El agua, en su estado natural, no tiene olor (es inodora), no sabe a nada, (es insípida), y tampoco tiene color (es incolora y transparente), se puede encontrar en estado líquido (agua), sólido (hielo o nieve), o gaseoso (vapor de agua), y constituye el elemento más abundante de todos lo que existen en nuestro planeta, llegando a cubrir alrededor del 71% de la superficie terrestre, lo que equivale a 362 millones de kilómetros cuadrados.

La mayor parte se encuentra en estado líquido formando los océanos y los mares, y en ellos, el agua salada es la más abundante con una concentración de 35 gramos por litro de cloruro de sodio y otros compuestos, el resto es agua dulce, y se denomina así porque casi no contiene sales disueltas, aproximadamente el 1,74% está concentrada en glaciares continentales y el 0.04% se reparte entre lagos, ríos, humedales, atmósfera, embalses, arroyos y seres vivos.

Los océanos, las nubes, los ríos, los arroyos, la lluvia… se hallan en continuo cambio, el sol calienta la superficie y el agua se evapora, se eleva hacia la atmósfera y forma las nubes (compuestas por cristales de nieve o gotas de agua) que al enfriarse se precipitan en forma de nieve, granizo o lluvia y ésta última se filtra a través de la tierra.

De esta manera, y mediante este proceso, la cantidad de agua en el planeta no cambia, siempre es la misma.

El ciclo hidrológico

El proceso de circulación y conservación del agua en el planeta se denomina ciclo hidrológico o ciclo del agua, y vincula a todos los sistemas hídricos, éste se divide a su vez en dos ciclos, el ciclo interno y el externo.

El ciclo interno del ciclo hidrológico

En el ciclo interno, el agua es de origen magmático, es decir, que se ha formado mediante reacciones químicas en el interior de la tierra. El agua interna sale del manto hacia la superficie a través de volcanes o fracturas y se mezcla con el agua externa. Este ciclo finaliza cuando el agua de los océanos vuelve a infiltrarse en las zonas de subducción regresando al manto.

El ciclo externo del ciclo hidrológico

El ciclo externo puede dividirse en dos partes: la terrestre, que consiste en la acumulación del agua en los continentes y océanos, y la parte atmosférica, que comprende la traslación del agua en forma de vapor por la atmósfera.

Básicamente el agua de la superficie de los océanos se evapora, según se va elevado, el aíre se enfría y el vapor se convierte nuevamente en agua, (proceso conocido como condensación). Las gotas se unen y forman las nubes, luego caen por su propio peso (proceso denominado precipitación). Esta precipitación no sólo se refiere a la lluvia, el concepto es más amplio, puede suceder en fase líquida (lluvia) o en fase sólida (nieve o granizo). En la fase sólida el agua precipitada tiene una estructura cristalina, que se presenta en el caso de la nieve, o una estructura granular, en el caso del granizo.

Pero el concepto de pecipitación también incluye el agua que pasa de la atmósfera a la superficie terrestre por condensación del vapor de agua (rocío) o por congelación del vapor (helada) y por intercepción de las gotas de agua de las nieblas (nubes que tocan el suelo o el mar)

El agua que llega a la superficie tendrá diversos destinos, una parte será aprovechada por el hombre, otra se infiltrará a través de la tierra, hasta formar depósitos subterráneos y otra se deslizará hasta el mar, los ríos y lagos (proceso denominado escorrentía).

La importancia del agua en los seres vivos

El agua en su estado líquido es esencial para los organismos que habitan la tierra, pues ejerce un papel biológico primordial. Sus características como disolvente hacen posible que tengan lugar las reacciones químicas en los organismos. También participa activamente y de forma esencial en muchos procesos metabólicos.

Gran cantidad de sustancias pueden disolverse en el agua, por ello el esta transporta los nutrientes y las vitaminas a las células que a su vez se deshacen de las toxinas. El agua se se encarga de regular la temperatura y la actividad de los fluidos, los tejidos, las células, la sangre, la linfa, y las secreciones glandulares de las personas.

Es imprescindible que las personas beban agua para poder vivir, una persona adulta contiene alrededor de 42 litros de agua, si pierde entre 2.5 y 3 litros puede deshidratarse. Los síntomas de la deshidratación consisten en debilidad, mareos, dolor de cabeza, cansancio y nerviosismo. En casos graves, la deshidratación puede provocar la muerte.

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También es imprescindible para la agricultura, la ganadería, la industria, el uso doméstico y la higiene.

Así mismo, el agua tiene gran capacidad calorífica, es decir, aguanta mucho calor sin modificar su temperatura y actúa como atenuante o refrigerante del calor que se desprende del cuerpo durante el metabolismo activo y por medio del mecanismo de sudoración.

La contaminación del agua

Cuando el agua se contamina cambia su composición, se alteran sus propiedades y pierde las condiciones que la hacen apta para su uso.

La contaminación del agua puede ser natural o antrópica (con intervención humana), y dentro de ésta puede ser urbana o doméstica, agrícola y ganadera o industrial. Además existen otras fuentes que también pueden contaminarla como los residuos industriales o urbanos, aceites, combustibles, detergentes, pesticidas, metales pesados, petróleo y sus derivados, etc.

También existen contaminantes biológicos que son microorganismos patógenos como los virus o bacterias que transmiten enfermedades a través de la contaminación del agua como el tifus, cólera, hepatitis, disentería, poliomielitis, esquistosomiasis o gastroenteritis.

Es posible, en algunos casos, reducir los efectos de la contaminación, aunque este proceso es difícil y requiere mucho tiempo. A menudo no se puede arreglar el problema, ya que el deterioro es irreversible.

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El agua es necesaria para la vida, es un tesoro que debemos preservar en óptimas condiciones por nuestra propia supervivencia, cuidarla es un trabajo de todos ya que todos la necesitamos y tenemos que trabajar para evitar su contaminación y utilizarla de una forma eficiente, pues el día que toda el agua esté contaminada y no podamos utilizarla se habrá acabado la vida en nuestro planeta.

Los efectos de la contaminación en algunos casos se pueden aliviar, pero es costoso y requiere tiempo. Muchas veces no hay oportunidad de solucionar los problemas, ya que el medio ambiente se deteriora de una manera irreversible.

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