Escrito por Tendenzias

Trastornos del sueño escalofriantes: Pesadillas y sonambulismo

Los trastornos del sueño son desórdenes que el cerebro humano experimenta mientras duerme. Los hay de muchos tipos, pero todos alguna vez hemos experimentado, aunque tan sólo sea, alguna pesadilla. Cuando despertamos de una pesadilla, podemos sentirnos inquietos, o aún con miedo, pero algunos estudios sostienen que la sensación de alivio que finalmente experimentamos al tomar conciencia de que nada fue real es positiva para la psicología humana.

Lo cierto es que muchas veces estos episodios, que pueden llegar a peores manifestaciones, resultan más escalofriantes para los testigos que para la misma víctima, quien generalmente no recuerda bien lo que pasó al día siguiente. Incluso si está acostumbrada a que se repitan, los percibe con naturalidad.

El sueño es un verdadero misterio para la ciencia, aunque se intenta estudiarlo desde la neurología y la psicología. Biológicamente, tampoco se conocen con exactitud las causas de la necesidad de dormir que presentan la gran mayoría de los animales. Las investigaciones señalan que mientras dormimos el cerebro ordena o analiza información obtenida durante el día, lo que al despertar ayudaría a incorporar los nuevos datos y, en definitiva, a aprender.

En el imaginario común, dormir es una actividad que supone paz y relajación. Pero lo cierto es que el cerebro describe una intensa actividad, descripta en fases del sueño, un ciclo que se inicia con una etapa previa al REM, a la que le sigue una primer fase de REM (movimiento rápido de los ojos) y en la que suelen desarrollarse los sueños más intensos. Pero cuando esta aparente regularidad se rompe, y los límites entre las fases se entremezclan, el sueño puede terminar en algo verdaderamente escalofriante digno de película de terror.

1. Pesadillas

Cualquiera tuvo alguna vez un sueño inquietante, donde por ejemplo se ve perseguido por un dinosaurio (probablemente típicos lectores de este blog), o que caía de un árbol, o avistaba un inmenso tsunami. La verdad es que pocas veces estos sueños nos provocan algo más que excitación.

Una verdadera pesadilla, por el contrario, ocasiona terror, y se manifiesta generalmente con sudor frío, angustia, dificultad respiratoria, y la indeseable memoria vívida de un sueño horrible. Las pesadillas son sueños muy intensos que sólo pueden desarrollarse durante las fases de REM, por lo que no se manifiestan cuando apenas nos dormimos. El estrés y la privación de sueño son catalizadores de las pesadillas, así como algunas medicaciones. Las pesadillas se pueden transformar, en raros casos, en una enfermedad lo suficientemente grave como para recetar el consumo de sedantes que eviten la ansiedad al dormir.

2. Sonambulismo

Más del 15% de los adultos ocasionalmente se levanta de la cama y merodea por la casa mientras están dormidos. En los niños, el porcentaje es aún más elevado. Nadie sabe qué es lo que provoca este merodeo, pero el estrés y la irregularidad del descanso pueden ser factores. También se sospecha que puede tener origen genético. Es 10 veces más probable que camines dormido si alguno de tus parientes cercanos es sonámbulo.

A pesar de lo que comúnmente se imagina, nunca verás un sonámbulo caminar a los tumbos, con los brazos hacia adelante y expresión de muerto vivo. Generalmente los sonámbulos se pasean por la habitación con facilidad, y son capaces de abrir puertas o mover muebles. Tampoco es cierto que despertarlos es una mala idea (aunque cierta delicadeza será bienvenida), incluso es mejor hacerlo para evitar cualquier daño que puedan ocasionarse.

Fuentes:

EspacioCiencia.com

Newsletter
Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos