Torricelli: el horror al vacío y la presión del aire
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Torricelli: el horror al vacío y la presión del aire

Durante el siglo XVII, las ciencias naturales se beneficiaron enormemente por el desarrollo de los métodos experimentales frente a la razón pura.

A la rápida evolución de la astronomía y la mecánica, se le sumó también el avance en los estudios relativos de la atmósfera y a la presión del aire.

imageEvangelista Torricelli (1608 – 1647)

En la física de Aristóteles, existía una teoría que formulaba un horror, o rechazo, que la naturaleza sentía hacia el vacío: el “horror vacui”.

Todo lo fácilmente observable parecía demostrar que la naturaleza se “resistía” a tolerar la ausencia de aire; o sea, que la naturaleza aborrece el vacío.

Hoy sabemos que tales fenómenos son efecto de la presión del aire circundante, de la tendencia natural del aire a expandirse y rellenar los recipientes a su alcance.

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Galileo sabía que el aire tenía peso, pero no había establecido relaciones entre este dato y el hecho, ya conocido en esa época, de que una bomba aspirante no puede aspirar agua cuando esta se encuentra a una profundidad superior a los 10 metros aproximadamente.

Hoy sabemos que es la presión del aire la que lleva al agua a ese nivel en un tubo vacío de aire.

Fue el compatriota y discípulo de Galileo, Evangelista Torricelli (1608 – 1647), quien descubrió lo que representaba la presión del aire.

En el curso de sus ensayos, Torricelli utilizó una columna de mercurio, en lugar de una de agua. El mercurio es 14 veces más pesado que el agua.

Llenó de mercurio un tubo de vidrio de un metro de largo, cerrado en uno de sus extremos, tapó con su dedo el otro extremo y metió el tubo de vidrio en un recipiente que contenía mercurio.

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Al separar su dedo del tubo, observó que una parte del contenido se esparcía en el recipiente, pero que el tubo tenía todavía una columna de mercurio de unos 75 cm. de altura.

Torricelli comprobó así que cuando el mercurio bajaba, dejaba un vacío en la parte de arriba. Y supuso, con pleno acierto, que ese algo debía ser la presión atmosférica.

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Además, notó que la altura de la columna de mercurio variaba un poco de un día a otro, y a este fenómeno lo denominó variaciones de la presión atmosférica.

En otros países también se efectuaron simultáneamente estudios relativos al vacío y a la presión del aire. En Francia, los realizó Blaise Pascal; en Inglaterra, Robert Boyle, y en Alemania, Otto von Guericke. Este último demostró, además, que la luz, y no sólo el sonido, podía propagarse en el vacío.

Fuentes: Editorial Sunya / Britannica / Focus, La Técnica y la Materia, Editorial Argos, Barcelona / Imágenes: Ebrisa

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