Escrito por Tendenzias

Navegando en el espacio con veleros solares

En los últimos meses, se lanzaron exitosamente un par de proyectos que implicaron el viaje espacial de veleros solares. El sueño de Kepler, quien imaginara hace 400 años la navegación espacial gracias al “viento de los cielos”, es actualmente una realidad.

NanoSail-D de la NASA (crédito: NASA)

Quizá no exista una idea más romántica en cuanto a viajes espaciales que la de imaginar una nave impulsada por velas viajando ágilmente por el espacio. Este año, los científicos de la NASA, logaron poner en el espacio su misión NanoSail-D, que significa el vuelo del primer nanosatélite de la agencia espacial estadounidense. El año pasado, la agencia espacial japonesa JAXA lanzó al espacio lo que verdaderamente fue la primer nave con velas solares que captaban la luz solar en membranas cubiertas de metal.

El poder de las velas solares

La teoría del viaje espacial con velas solares se remonta bastante en el tiempo. Varios físicos, como el escocés James Clerk Maxwell en 1873, formularon la posibilidad de que las partículas de luz puedan ser utilizadas para mover un objeto. Si bien cada partícula de luz transfiere tanta energía como el aliento de un mosquito, esa diminuta energía puede acumularse y formar un viento estable que permita a una nave o sonda desplazarse como lo hace un velero con el viento en la Tierra. Pasados los 100 días, una vela solar puede alcanzar los 14.000 kilómetros por hora, y tras 3 años puede permitir viajar a 240.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, podría alcanzar Plutón en menos de 5 años, en lugar de los 9 años que la actual sonda New Horizons está tardando en llegar al lejano planetoide. El IKAROS de JAXA (crédito: JAXA)

Prueba y error

Si hablamos de navegación con velas solares, los norteamericanos son los primeros en aceptar que la agencia japonesa JAXA es la líder indiscutida en la especialidad. Los japoneses lanzaron exitosamente dos tipos diferentes de este tipo de naves, una que utiliza algo similar a lo que es un mástil en un velero para mantener las velas tensas, y otra que despliega las velas como pétalos usando la fuerza centrífuga. En junio del año pasado, JAXA envió a Venus su versátil sonda IKAROS que desplegó sus velas cuadradas de 20 metros de diagonal en el espacio. IKAROS llegó a Venus en diciembre y la misión se extendió hasta marzo del 2012 para seguir probando movimientos más riesgosos con el velero solar. Con menos presupuesto, el primer velero solar de la NASA era mucho más pequeño y menos ambicioso. Se lanzó en 2008 en un cohete Falcon 1 provisto por una compañía privada, pero el cohete nunca llegó a la órbita terrestre.

Despegue y fracaso del cohete privado Falcon 1 que trasladaba la primer NanoSail-D. En los últimos segundos se puede ver la pérdida de control del cohete.

En noviembre de 2010, un cohete Minotaur llevó exitosamente a la órbita el NanoSail-D de la NASA. Pero la nave no emergió ni se desplegó cuando se suponía que debía, y los programadores de la misión la dieron por muerta.

Sin embargo, cuando todo parecía perdido, en febrero las velas aparentemente decidieron desplegarse. “De alguna manera se liberaron”, explican los científicos. “Todos tenemos teorías de lo que podría haberla obstaculizado pero no tenemos evidencias conclusivas.” Si bien la sonda está actualmente en vuelo, como no se desplegó en tiempo y forma no logró ponerse en la órbita de los científicos necesitaban. De modo que se encuentra sin dirección controlable y perdiendo altitud, y se espera que se desintegre en la atmósfera durante los próximos meses. El NanoSail-D de la NASA puede verse desde la Tierra como cualquier otro satélite, sitios como heavens-above.com son de gran ayuda para ubicar este tipo de objetos en el cielo. Actualmente, se están llevando múltiples proyectos a lo largo del mundo para llevar al espacio este tipo de naves espaciales que los japoneses supieron desplegar con éxito. Fuente: ScienceNews

EspacioCiencia.com

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