Escrito por Tendenzias

La estafa del relicario de Santiago, el hermano de Cristo

Santiago el Justo, fue el hermano de Jesús. Uno de los personajes más importantes del cristianismo primitivo. Un mártir por su causa, un santo y una leyenda. También fue objeto de una de las estafas más grandes en arqueología.

En Jerusalén uno de los negocios más grandes es el tráfico de objetos religiosos, y muchas veces de reliquias. La mayoría de esas reliquias no son tales, sino que son simples falsificaciones. Se podría hacer varias cruces de miles de metros de altura con las supuestas astillas de la cruz de Cristo que se vienen vendiendo desde hace 2008 años. Pero a veces son muy buenas falsificaciones.

En 2001 un coleccionista exclusivo de Tel Aviv, Oded Golan, anunció al mundo una noticia impactante: se había hecho con la posesión de un relicario de piedra que tenía la inscripción “Santiago, hijo de José, hermano de Jesús” ("Yaakov bar Yosef akhui di Yeshua"). O sea los restos de Santiago el Justo, y lo más importante: una prueba arqueológica de la existencia de Cristo.

Este osario fue saludado como el descubrimiento arqueológico más espectacular. Ya que eran una prueba irrefutable de la existencia de Cristo, al contener los restos del apóstol Santiago (Jacobo), quien fue martirizado en el año 62 de nuestra era y a quien en el Nuevo Testamento es nombrado como el hermano menor de Jesús.

Desde su espectacular descubrimiento, el osario de Santiago salió de paseo, y a la vuelta de un viaje a Canadá en octubre de 2002, en Israel lo recibió el escepticismo. Tanto la policía como los científicos comenzaron a dudar de su autenticidad, y luego de dos años de investigación, en diciembre de 2004, la policía acusó al anticuario Oded Golan y a cuatro personas más de falsificadores.

Al parecer el osario de Santiago el Justo no era más que una muy buena falsificación, y el anticuario Golan había sido la mente detrás de la estafa, y al parecer lo había estado haciendo durante 20 años, engañando a museos y a coleccionistas de todo el mundo.

Golan negó todo, y algunos le creyeron. La historia de cómo los detectives formaron el caso contra Golan se cuenta en Unholy Business: A True Tale of Faith, Greed and Forgery in the Holy Land, un libro de Nina Burleigh.

Al parecer el cofre de piedra caliza era auténticamente antiguo, databa del año 60 de nuestra era, efectivamente. Pero la inscripción clave, que vinculaba el objeto a Santiago y a Jesús, no fue más que una astuta falsificación.

Un análisis de la pátina del cofre y de la inscripción, descubrió que tenía presencia de agua embotellada de Tel Aviv… pero Golan, en su defensa dijo que su madre, desconociendo el valor histórico de la pieza, la lavaba con agua y jabón. Algo increíble en un anticuario, dejar que un no experto se acerque a semejante objeto.

Lo peor de todo es que no sólo se demostró lo falso de este descubrimiento de Golan, sino que luego se fueron descubierto más falsificaciones que había vendido a museos y a coleccionistas, estafando a decenas de personas por millones de dólares.

Decenas de científicos analizaron sus "descubrimientos" y todos alegaron que son falsificaciones, pero Golan sigue manteniendo en juicio que él no tuvo nada que ver, que tan sólo fue un coleccionista inocente.

Fuente: Times

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