Escrito por Tendenzias

Escribir con el cerebro no es tan distante

Neurocientíficos de la clínica Mayo, en Florida, han demostrado como las ondas cerebrales pueden usarse para escribir caracteres alfanuméricos en la pantalla de un ordenador.

Esto es un grandísimo paso en la búsqueda de un software que permita a las personas con discapacidades lograr comunicarse sólo con sus pensamientos, aunque seguro que tú habías pensado otras utilidades. Simplemente con centrarse en la letra “q” en una matriz de caracteres, la letra “q” aparece en el monitor.

El estudio fue llevado a cabo con dos pacientes aquejados de epilepsia. Usando electrodos directamente sobre la superficie del cerebro para grabar la actividad cerebral. Esta procedimiento requería craniotomía, una intervención que consiste en practicar una incisión en el cráneo. Esta práctica resulta mucho más útil para el objetivo que usando eletroencefalografía. La calidad de la información recibida es muchísimo mayor ya que nuestro cráneo (en la encefalografía no entramos dentro del cráneo) se distorsionan las señales. Según los científicos, ese ha sido el principal problema a la hora de avanzar grandes pasos en estos descubrimientos.

Los pacientes eran puestos delante de un monitor en el que figuraba una matriz de 6×6, cada una de las celdas disponía de un carácter alfanumérico. Cada vez que una celda resaltaba y el paciente se enfocaba en ella, el ordenador registraba la respuesta a esta letra. Después, se grabó cuando les pidieron que se enfocaran en determinada letra y el ordenador, calibrando la información sensorial, hacía aparecer la susodicha letra en la pantalla.

“Somos capaces de predecir las letras deseadas en nuestros pacientes casi en un 100%”, dijo el Doctor Shih.

En el futuro, deberíamos ser capaces de implantar estos sensores en el cerebro de los pacientes aquejados. Necesitarían de un ordenador para comunicarse, pero como sabemos, los aparatos son cada vez más y más pequeños. Los científicos incluso apuntan a que podrían implantarse en un futuro. Pero aun queda mucho camino por recorrer.

Fuente | ScienceDaily

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