Escrito por Tendenzias

El mundo

Nuestro mundo es la Tierra, el tercer planeta del sistema solar. Aunque actualmente se utilice la palabra “mundo” para referirse a la Tierra, en la antigüedad, el mundo era el conjunto de las cosas que podían verse y existían: era todo, el cosmos, el universo conocido. Sólo que, por aquel entonces, el mundo no excedía los límites del planeta.

La joya del sistema solar (Imagen: WIRED / NASA)

Agua, gas y metal

Hoy sabemos que, más allá de la Tierra, existe un espacio infinitamente desconocido, apenas imaginado. Pero nuestro mundo sigue siendo la Tierra, esa esfera concentrada de agua, gas, y metal peculiarmente combinados que se destaca entre todos los planetas por su profundo color azul.

Pero el color azul no es sólo un accesorio de belleza. La cantidad de agua en estado líquido que contiene la Tierra y que la hace parecer tan viva frente a los otros mundos, no existe en ningún otro lugar del sistema solar.

Esta presencia monumental de agua, a su vez, se debe a la protección gaseosa que ofrece la atmósfera terrestre, una atmósfera única dentro del sistema que, gracias a la acción del ozono que contiene, permite la propagación de la molécula H2O.

Por último, el denso núcleo, los mantos, y la corteza terrestre, ricos en metales como el hierro, son los responsables de uno de los magnetismos más selectos del sistema solar, capaz de actuar como defensa contra amenazas como las tormentas solares.

1) Olas de Hawaii 2) Nube de cenizas del volván Eyjafjallajökull colisionando con la atmósfera terrestre 3) Lago de Lava en el volcán Ertale de Etiopía (Imágenes: National Geographic)

El mundo en números

  • La Tierra se encuentra a 150 millones km del Sol
  • La masa de la Tierra es de unas 6.10^21 toneladas, lo que es bastante importante
  • La densidad es de 5.500 kg/m3, cuatro veces más denso que el Sol
  • La Tierra tarda 365,2564 días en completar una vuelta al Sol, a una velocidad promedio de 29,78 km/s
  • El diámetro terrestre es de 12.756 km
  • La velocidad necesaria para salir volando de la Tierra (velocidad de escape) es de 11,186 km/s, cualquier cosa que viaje más despacio caerá de nuevo sobre el planeta. Es una increíble velocidad que no pide ningún otro planeta del sistema.

Animación de la rotación terrestre tomada por la sonda Galileo en 1990 (JPL / NASA)

La forma de la Tierra

La Tierra no es exactamente esférica: es un poco achatada en los polos y un poco más abombada en el ecuador. Se da a un cuerpo de esta clase el nombre de elipsoide de revolución, que es el nombre de todos los cuerpos esféricos no rígidos que da vueltas alrededor de un eje. Este es el movimiento que provoca la forma esferoide de la Tierra, y de todos los planetas del sistema solar.

A causa de las evidentes dificultades para medir directamente la superficie de la Tierra, los científicos trasladan todos los datos a un modelo, una Tierra ficticia con la misma masa y densidad que la real, pero estando todo uniformemente repartido según un elipsoide, forma en la que se llama al modelo de la Tierra.

Pero calculando las irregularidades de las trayectorias que presentaban los satélites, se descubrió que la Tierra tampoco era un elipsoide de revolución perfecto. El planeta tiene, en cierto modo, una leve “forma de pera”: en relación con el ecuador, el polo norte se encuentra a unos 17 metros más alto, y el polo sur a unos 17 metros más bajo con respecto a las posiciones respectivas que deberían ocupar si el elipsoide terrestre fuera perfecto.

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Punteado: un elipsoide de revolución perfecto. Marcado en azul: la forma de la Tierra (Imagen: D. Salazar)

La historia de nuestro mundo

4.500 millones de años no es una cantidad de tiempo que el ser humano pueda siquiera asimilar, pero pensar que durante tamaño transcurso de años la Tierra permaneció inalterable no puede estar más alejado de la realidad.

En sus orígenes, el protoplaneta terrestre debió de ser mucho mayor que la Tierra actual, por tratarse todavía de un simple fragmento de una nebulosa difusa constituida esencialmente por gases entre los que predominaban el hidrógeno y el helio.

Después, por contracción y acreción de materia interestelar este protoplaneta fue aumentando de masa y creó a su alrededor un potente campo gravitatorio. La corteza terrestre fue tomando forma. Simultáneamente, a causa de la contracción, la temperatura aumentaba hasta alcanzar valores de 2.000 ó 3.000°C.

Ilustraciones de las diferentes fases en la historia terrestre (Imágenes: Joe Mayer)

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Sólo después se formaron la atmósfera y la hidrósfera actuales. La hidrósfera en particular se originó a partir del agua desprendida por las rocas del interior de la Tierra, que alcanzaba la superficie a través de una intensa actividad volcánica. Fue entonces cuando la maravillosa y compleja combinación de moléculas al azar constituyó la vida primitiva, y estalló en muchas formas de las que, actualmente, no queda ningún fósil.

Desde muy joven, el mundo fue cambiando a la par de la vida que se desarrolló en él. Fueron sus transformaciones las que provocaron una determinada evolución biológica, y a través de las eras geológicas, la Tierra cambió la ubicación de sus continentes, su temperatura, y su composición hasta ser el mundo de hoy, el conjunto de las cosas que pueden verse y que existen.

Fuentes: Todo Sobre el Sistema Solar / Focus, La Técnica y la Materia, Editorial Argos, Barcelona /

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