Escrito por Tendenzias

¿Cómo se formaron los combustibles?

Los combustibles que usamos hoy en día para generar energía no son infinitos ni provienen de una fuente mágica. Como sabemos, no son fuentes renovables, sino el producto de millones de años de evolución química y geológica.

Los combustibles son fósiles, restos vegetales o animales de vidas pasadas. El carbón, el petróleo, y el gas natural son los combustibles fósiles que utilizamos para generar electricidad o manejar un automóvil.

Dentro de los carbones, la hulla fue desde la Edad Media el combustible más utilizado. La hulla es el resultado de la acumulación en el fondo de lagos o pantanos de grandes cantidades de restos de plantas, principalmente de los prehistóricos helechos.

Bajo la superficie del agua, dichos restos se descompusieron y quedaron sometidos al ataque de las bacterias; se desprendieron oxígeno e hidrógeno, con lo que se produjo un enriquecimiento aún mayor de carbono.

Poco a poco, fueron recubriendo de arcilla y arena, y el carbón formado constituyó capas claramente diferenciadas. Las capas de hulla se formaron, principalmente, en el carbonífero y en el pérmico, pero se encuentra igualmente carbón en los terrenos triásicos y jurásicos.

Los carbones más antiguos son los que aparecen en forma de antracita, que en ocasiones llega a contener un 98% de carbono puro, lo que le da un aspecto negro y un brillo metálico.

El carbono en estado puro también se puede encontrar, en forma de grafito, en las antiguas vetas de carbón. Pero en todas las variedades de hulla, el índice de carbono disminuye con la edad del cuerpo, siempre que el material no esté afectado por el calor del vulcanismo o, por ejemplo, comprimido por un plegamiento. Las formaciones más recientes de este tipo reciben el nombre de lignito, y su índice de carbono puede situarse entre el de la turba y el de la hulla.

El petróleo es una mezcla de diversos hidrocarburos; estos se formaron partiendo de sedimentos marinos orgánicos, los cuales, como consecuencia de un plegamiento o de cualquier otro fenómeno, se hundieron profundamente en la corteza terrestre, viéndose así sometidos a un intenso calentamiento que dio lugar a todo un proceso de destilación.

En determinados casos, el petróleo continúa en las capas en las que se formó (ciertas pizarras, por ejemplo), pero, generalmente, penetra por entre las fisuras de asiento rocoso denso, o por las microscópicas cavidades que hay entre las capas rocosas densas.

En el primer caso, cuando los fósiles continúan en las capas originarias, el petróleo está bajo presión y coexiste con productos volátiles procedentes de su destilación: el gas natural. Este gas natural se desprende del petróleo encerrado y llega a la superficie, a través de las fallas.

Conocer el origen de los combustibles no renovables nos da, una vez más, una idea de su futuro agotamiento. La explotación y uso de los combustibles fósiles no sólo contamina el medio ambiente, sino que únicamente representan una solución de mediano plazo para la sustentación de las actividades humanas.

EspacioCiencia.com

Newsletter
Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos