Los científicos cuentan con montones de herramientas disponibles al momento de describir el funcionamiento de la materia y el universo. Frecuentemente, recurren a leyes y teorías, que aunque no lo parezcan a simple vista, tienen diferencias entre sí.
Una ley suele poder reducirse a una ecuación matemática, como la conocida E = mc². Se trata de una afirmación específica basada en datos empíricos, y su validez suele limitarse a una serie de condiciones. En el ejemplo, “c” es la velocidad de la luz en el vacío.
Una teoría científica suele intentar sintetizar un cuerpo de evidencias u observaciones de un fenómeno en particular en un grupo de conocimiento organizado y sintético. Suele tratarse de una afirmación evaluable de cómo opera la naturaleza . No necesariamente reduciremos una teoría a una sola frase o ecuación, pero sí representa algo fundamental sobre el funcionamiento de la naturaleza.
Tanto las leyes como las teorías dependen de elementos básicos del método científico, como la generación de una hipótesis, la evaluación experimental de la premisa, la recopilación de datos empíricos y la creación de una conclusión. Otros científicos deben ser capaces de replicar los resultados de nuestra experiencia en condiciones similares si la misma se destina a convertirse en la base de una teoría o ley ampliamente aceptada.
En los artículos de los próximos días, cuyos enlaces encontraremos a continuación, veremos 10 leyes y teorías científicas que todo el mundo debería al menos conocer en lo más básico, aún si no somos científicos nosotros mismos.
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