Avatar, ¿podría ser un mundo real?
La nueva película de James Cameron, que no se ponía detrás de unas cámaras desde ‘Titanic’, puede parecernos de ciencia ficción… pero, ¿hasta cuando?
En la película, los humanos van a Pandora, una luna habitable y habitada. Desde la NASA son francos respecto a sus posibilidades:
“Si Pandora existiese, podríamos (potencialmente) detectarlo y estudiar su atmósfera en la próxima década”. Y es que el número de exoplanetas descubiertos son ya muchos más de 300. El último, esta misma semana, lo tenemos al lado (en términos astronómicos, 40 años luz) y podría albergar agua líquida en su interior.
Pandora es una luna, un satélite natural de otro planeta. La inmensa mayoría de los exoplaentas descubiertos son gigantes gaseosos, como Júpiter, y no podrían albergar, en principio, formas de vida tal y como las conocemos. Pero hace ya unos meses la NASA se quiso centrar también en la búsqueda de lunas habitables.
“Todos los planetas gaseosos gigantes de nuestro Sistema Solar tienen lunas rocosas y heladas”. Por extensión, es sumamente probable que muchos de los exoplanetas descubiertos tengan lunas de este tipo, algunas de las cuales podrían tener el tamaño de la Tierra y hospedar una atmósfera.
El modo de encontrar estas lunas es parecido al que se usa para encontrar los exoplanetas. El instrumento clave es el Telescopio Espacial Kepler, lanzado a principios del año 2009, y que consigue detectar exoplanetas gracias al cambio de luminosidad de las estrellas (lo que indica que “algo” está pasando por delante). Una vez detectado el exoplaneta, es cuestión de calcular su trayectoria y velocidades. Un satélite haría variar ambos.
Fuente | ScienceDaily
Imagen | Straight
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