Escrito por Tendenzias

Aprendemos más de nuestros éxitos, no de nuestros errores

Siempre que nos hemos equivocado hemos pensado: “al menos he aprendido mucho de esto”. Pues tal vez hubiéramos aprendido más si lo hubiéramos hecho bien. Eso es lo que indica un estudio realizado en monos.

Por lo visto, el estudio sugiere que las neuronas cerebrales se involucran mejor en el aprendizaje después de un éxito que después de un fallo, lo cual no deja de ser un poco lógico. La desesperación de cometer fallos puede hacer que se nos quiten las ganas de seguir intentándolo, ¿no?

El estudio fue llevado a cabo de una forma muy sencilla, en la cual a un grupo de monos les enseñaban una serie de fotografías, enseñándoles a girar la cabeza a la izquierda o la derecha dependiendo de la imagen que estuvieran viendo, acertando a base de ensayo-error. Lo que sorprendió a los científicos es que las partes del cerebro monitorizadas enfocadas a la inteligencia se volvían más precisas después de una respuesta correcta.

“Cuando el animal falla, no hay ningún cambio en su proceso neuronal. Las neuronas no mejoran en absoluto”. En términos prácticos, cuando hacemos algo bien, es más probable que hagamos bien lo siguiente.

Esto puede también responder a un dicho eterno de la humanidad. Si es cierto que aprendemos de nuestros propios errores, ¿por qué el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra? No es cierto que siempre que nos equivoquemos no aprendamos, pero si el fallo acarrea alguna consecuencia muy negativa, nos puede hacer entrar en una dinámica negativa de la que nos es difícil salir.

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